Llego conmigo de una manera inesperada el 7 de Diciembre y de la misma manera se fue el 15 de Enero, poco más de un mes a mi lado y es como si hubiera sido una eternidad. Para muchas personas son sólo perros, algo así como cosas, para mi es más que un perro, y en vdd le tengo más cariño que a muchas personas.
Romina estuvo enferma casi desde un principio en que llego a mi lado, a mi hermano le dijeron que tenía 2 meses cuando en realidad tenía 1 mes, por lo mismo no se le pudo aplicar de inmediato su vacuna, y se empezó con la desparasitación para 2 semanas después aplicarle la vacuna y 1 semana después cortarle su colita, ese era el plan. En efecto lo primero fue la desparasitación pero empezó con una diarrea, que francamente nunca se detuvo del todo, a pesar de los antibióticos, y las suspensiones parece que está la dejaba 3 días para recaer, sin embargo Romina como si nada, seguía juguetona como de costumbre y tragona hasta decir basta. Cuando por fin cedió la diarrea, Romina enronqueció terriblemente y la tos no se hacia esperar, así que de nueva cuenta al dr, obvio no se le podía aplicar la vacuna debido a su situación enfermiza, así que le recetaron rocephin, me costo 297 pesos una sola ampolleta i.m. y se la combinaron con el antibiótico y al parecer respondía, ligeramente dejo de toser y su garganta ya no estaba irritada, sus ganas eran impresionantes puesto que nada la decaía. El fin de semana que fui a Ags se la encargue a mi hermano puesto que no la podía llevar, y esos 2 días que no me vio, Mi bb se puso terrible, la Dra. Me explico que se entristeció demasiado y por eso la recaída, pero yo note cierto temblor en sus patitas, se lo comente a la veterinaria y el diagnostico no fue nada alentador, se le hicieron pruebas y si Romina tenía moquillo, el cual en el extraño caso en que se recuperará dejaría secuelas.
Pese a esa noticia decidí seguir luchando con ella, yo no podía aplicarle la eutanasia si ella todavía luchaba, el miércoles estuvo excelente, parecía que Romina estaba completamente sana, pero en la madrugada empezó su sufrir, toda la noche lloro, la lleve al Dr. y me dijo que ya sabía el estado de romina y que solo era cuestión de que yo decidiera poner fin a su agonía, le dije que aun no era momento y que le pusiera su antibiótico, salimos de la clínica y en poco menos de 1 hora, empeoro consideradamente y al fin se hicieron presentes los síntomas que estaba esperando para tomar mi decisión, ya no quiso comer, no se pudo sostener y esos gritos llenos de dolor fueron la decisión final.
La lleve de nueva cuenta al dr, la abracé, le di un beso y me despedí de ella, a las 7:29pm su corazón dejo de latir, debido a la dosis de anestesia que le aplicaron después de sedarla.
Dirán que es muy exagerado hablar así de mi perra, pero es que llego en un momento en que la monotonía, y la depre me asfixiaban y el hecho de cuidar de ella, comprarle cosas hacerle unas cobijitas, en fin todos sus cuidados, me inyectaron esa dosis que mi ritmo de vida necesitaba.
Despertarme con una mordida en mi cabeza, que ese pequeñito ser me moviera la cola en cuanto me veía, ver como se emocionaba con verme y su reacción al escucharme, wow me hacían el día.
El jueves llore como tenía años de no hacerlo, y aun lo hago en las noches cuando veo su camita junto a la mía, llena de sus cobijas, su collar, cepillito y su sweater rositas. La extraño mucho, pero me queda el consuelo de que ya no sufre y el poco tiempo que duro, tuvo una vida de reina.








